CAMARONES Y GUAIJAS

¡Camarones! Plato exquisito que está en las mesas gourmet del mundo entero, ha sido un plato popular y diario de nuestro pueblo, de toda la vida, desde tiempos ancestrales. Los camarones no eran caros cuando sólo los comíamos nosotros. Pero, como ahora son producto de exportación, ya se convirtieron en un lujo.

Los camarones de río son muy apetecidos. Como nuestros ríos son correntosos, para cogerlos los campesinos usan una trampa que es como una cajita de latillas de caña guadúa.

En aquellos “tiempos idos y no volvidos”, -cuando era muy natural hacer paseos donde los compadres que vivían en el campo, bañarse en los ríos, andar en balsas hechas por uno mismo, treparse a los árboles y hartarse de ciruelas, mangos, zapotes, guabas- una tarde, a la hora en que los pájaros y garzas regresan a dormir en sus árboles, bajamos a bañarnos al río Colimes. El abuelo nos había enseñado que en el río había que bañarse con Jabón Negro, -ese sí que saca el sucio, decía.  A nosotros nos encantaba deshacer el jabón en nuestros cuerpos pues cientos de pececitos diminutos, atraídos por el jabón, se acercaban y nos hacían cosquillas en las piernas, brazos.  Queríamos cogerlos pero, era imposible. Son guaijas, nos enseñaba don Jaime, que vigilaba el baño y también la trampa de los camarones.

Recuerdo una tarde en que la familia se fue de paseo a Bahía de Caráquez y don Emiliano llevó a regalar un saco enorme de camarones.- Ese día hubo ceviche de camarones, sopa de fideo con camarones, sango de choclo con camarones, arroz con camarones, ensalada de papas con camarones. Al día siguiente, Lucinda se lució con una tortilla de camarones para el desayuno,  caldo de bolas de verde con rellenas con camarones para el almuerzo y pastelillos de yuca y papa rellenos de camarones en la cena!  ¡Sólo el postre faltó de camarones¡

Guaijas y camarones, eran palabras muy gráficas también para explicar situaciones y casos. Conversaba el compadre Zambrano con el Gordo Morales sobre la necesidad de nuevas inversiones para seguir avanzando en la agricultura. –Pero compadre, por qué no ha acudido Ud. al Banco de Fomento? Allí apoyan al campesino y al agricultor, comentaba el Gordo.  –  Ay compadrito! se quejaba el compadre, -esos inspectores del Banco son como Guaija Mojada, imposibles de agarrar, se dan la vuelta y se aflojan, si Ud. no los recibe con un buen caldo de gallina, arroz con gallareta y les manda llena la alforja, no le dan el visto bueno. -¡Qué cosa, compadre! Pero, no se descuide pues camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.

Las señoras tenían otra tertulia,  contaban anécdotas urbanas pues estaban aprendiendo a manejar.  -Rosita sí que es diestra, ya pasó el examen pero la comadre Teresa, es camarona todavía, comentaba doña Katita.  -Apúrese aprendiendo comadrita pues dicen que las licencias se van a acabar y, camarón que se duerme, ya Ud. sabe, decía Rosita.    Comentaban también que la Bachita, hija de doña Carmen, estaba enamorada de Pablucho, hijo de los compadres Rendón, -ya llevan tres años y nada, dijo Rosita. –Ay comadre, ese Pablucho, aunque buen chico, es como Guaija Mojada, decía Katita.  Rosita, conciliadora decía, miren chicas matrimonio y mortaja, del cielo bajan así que, será cuestión de Dios.

Como ven, el refrán “camarón que se duerme se lo lleva la corriente” así como el que dice, “el que quiere celeste, aunque le cueste”, se los utilizaba mucha para alentar a las personas a esforzarse para conseguir los objetivos y metas. Tenían más influjo que cualquier largo discurso.

 

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