¿CON DEDO O SIN DEDO?

CON DEDO O SIN DEDO

No hace tanto tiempo, quizás hace unos 80 años, los niños campesinos, si tenían suerte, iban a la escuela hasta cuarto grado.  Pero, las niñas corrían otra suerte, ¿Para qué tendrían que mandarlas a la escuela si al fin y al cabo no necesitaban leer si sólo iban a pasar la vida, cocinando, lavando, remendando, planchando, limpiando?  Distinta suerte tuvo IGNACIA, quien por muchos años cocinó en mi casa.  Ella contaba que su padre no la quiso nunca porque salió igual a la abuela materna, la suegra, con un dedo del pie montado; por eso, desde muy niña, le exigían que cumpliera con complicadas tareas de casa y, a los 8 años, la mandaron donde una vecina que tenía fonda, para que ayude en los quehaceres.

La mujer de la fonda, le tomó cariño y decidió que la niña vaya a la escuela en las mañanas y que en la tarde, ayudaría a las tareas de servir a los comensales y ayudar en la cocina.

Ignacia contaba que no pasó mal aunque le dolía la separación de su madre. Ella era muy observadora y todo aprendía, así se dio cuenta que no todas las personas eran iguales; ella decía: “Unos nacen con estrella y otros nacen estrellados”.

Entre los desiguales que frecuentaban la fonda en Jesús María, había un gringo que no sabía de dónde había salido.  A él le gustaba que le prepararan una gran tortilla de huevos con cebolla, tomate, pimiento.  La fondera en persona era la encargada de todo el proceso.  Se esmeraba en batir los huevos y poner las legumbres bien picaditas y, cuando estaba lista la sartén, vaciaba la tortilla y se ayudaba con el dedo para que no quede ni una gota en el recipiente.-  El gringo que observa la operación tortilla, le dijo, doña Petra, yo quiero tortilla pero sin dedo.-  Los demás comensales que por el rabillo del ojo observaban la escena, se morían de risa de la ocurrencia y desde entonces, todos cuando entraban a la fonda, pedían las viandas con dedo o sin dedo.

Al principio doña Petra se disgustaba con la broma, después, ella mismo preguntaba, cómo quiere su arrimado, con dedo o sin dedo.

Ignacia se reía cada vez que se acordaba de la historia y, cuando nos hacía tortilla nos preguntaba, quiere con dedo o sin dedo.  Ignacia ya murió pero en casa, seguimos preguntando, con dedo o sin dedo, cuando hacemos la tortilla.

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