GUAYAQUIL CIUDAD DE BARRIOS

VOLVAMOS AL GUAYAQUIL, CIUDAD DE BARRIOS

GUAYAQUIL era una ciudad donde se vivía en BARRIOS. El BARRIO era una gran familia ampliada. En el BARRIO se vivía en comunidad, los adultos cuidaban y vigilaban a los niños y niñas de los vecinos y éstos saludaban, respetaban y colaboraban con aquellos. Los niños, adolescentes y jóvenes se conocían entre sí: jugaban juntos, iban a los colegios juntos, formaban galladas cuya relación de amistad perduraba para siempre. Las mamás se turnaban para vigilar los juegos en el parque, la vereda y los portales.

El 12 de Octubre se celebraba el “Día de la Raza” con palos encebados, carreras de cintas y bicicletas, ollas encantadas. En diciembre se elaboraba un Nacimiento en una esquina, se cantaba en las novenas al Niño Dios,  se agasajaba a los niños. Para octubre se promovía los arreglos de Cristo Rey. Los chicos organizaban campeonatos de indor futbol. Las abuelas eran amigas que rezaban juntas en la Iglesia y colaboraban con las actividades litúrgicas y sociales. Los vecinos gustaban de conversar entre sí y beber refrescos en los portales. Las vecinas se ayudaban mutuamente en tareas domésticas, compartían recetas, se prestaban la taza de azúcar, cuidando de sus enfermos y de los niños en momentos de ausencia de la otra.

Muchos de esos barrios se constituyeron en manglares rellenados y por años sus habitantes vivieron en un abandono de servicios básicos pues las arcas fiscales y municipales eran exiguas. Las condiciones habitacionales eran duras durante el invierno en Guayaquil como cuenta Abel Romeo Castillo,  “La lluvia va improvisando, cortinas de agua sin fin y las calles enlodadas, visten un oscuro gris, los grillos quieren cantar a lo Ibañez-Safadi y en las esquinas los pacos, flautean su pirulí, se está cebando el invierno con el pobre Guayaquil.” Pero esas circunstancias, en lugar de desbaratar los barrios, unían más a su gente que se organizaba para peregrinar al centro a exigir atención a las autoridades.

Con el tiempo, la Municipalidad dotó a los barrios de las parroquias Febres Cordero, Letamendi, García Moreno, Ximena y otros, una infraestructura urbana excelente: agua potable, energía eléctrica, servicios de evacuación de aguas lluvias y aguas servidas, anchas calles pavimentadas, veredas y bordillos, parques, recolección de basura. El Estado tiene redes de dispensarios para atender la salud, hay guarderías, escuelas, colegios donde se imparte educación de gran calidad, hay vigilancia policial.  Las empresas han abierto negocios de toda clase de suministros, abarrotes, ropa, electrodomésticos. Los  artesanos han abierto locales de toda suerte de servicios.  Hay excelente provisión de comida preparada que promueve una gastronomía local exquisita.

Sin embargo, la densidad poblacional de las parroquias mencionadas es muy baja y se están despoblando pues, la gente envejece y los hijos e hijas no encuentran espacios ni facilidades para hacer allí sus viviendas y generar un hábitat digno; los jóvenes,  migran a Samborondón y Daule, a ciudadelas cerradas en las lejanías de Guayaquil, lo que a veces significa que se reduzcan los espacios rurales destinados a la agricultura y se dificulte la movilidad.

Lo propio pasa en las parroquias del centro, que se están despoblando.  El centro de Guayaquil, donde se ha invertido mucho en la regeneración urbana,  tiene decenas de edificios vacíos o convertidos en grandes bodegas.

Pero, la desaparición de los barrios, trae como consecuencia un problema social que afecta a las familias y a toda la comunidad: las familias se han desintegrado, los jóvenes que van a nuevas ciudadelas o barrios, no conocen a sus vecinos, salen a trabajar mamá y papá y no hay quien reciba y atienda a sus niños cuando salen de sus colegios o escuelas desde las dos de la tarde hasta las 7 de la noche que pueden llegar y cansados.  Los niños son personas vulnerables que así solos, cuidados por la calle, la tv y las redes sociales, son víctimas fáciles de la droga, las pandillas, las sectas, los desafíos raros.

Es obvio que en Guayaquil hay una infraestructura urbana sub utilizada.Ha sido costoso urbanizar Guayaquil. La inversión pública municipal ha sido altísima pero podría ser más eficiente si se incentivara a las personas a que vuelvan a poblar los barrios de sus mayores.

PROPUESTA:

Se nos ocurre que el gobierno autónomo descentralizado de Guayaquil, con políticas públicas basadas en un plan de desarrollo territorial y productivo, que abarque más allá de sus límites urbanos, a través de actos legislativos  u ordenanzas municipales destinados a los sectores urbanos con baja densidad poblacional, regule  la disminución de impuestos prediales, la rebaja de otros impuestos inmobiliarios,  la diversificación de uso de suelos, facilidades para que los dueños de predios puedan construir para arriba, bajo el régimen de propiedad horizontal, facilidades para convertir edificios en régimen de propiedad  horizontal y para remodelar pisos y departamentos antiguos en función de las nuevas demandas sociales, ayudaría  a incentivar que los guayaquileños regresen a sus barrios, se consolide el proceso de construir comunidad y los niños, niñas y adolescentes, así como las personas adultas mayores, puedan ejercer de mejor manera sus derechos, bajo la responsabilidad de sus familias, la comunidad y el Estado.

One Reply to “GUAYAQUIL CIUDAD DE BARRIOS”

  1. Sra Eco. Cecilia Calderon: Creo que el tema tratado es crucial para el futuro de Guayaquil. Tenemos claro que, por años, las 2 últimás administraciones municipales del PSC, han desalentado con medidas ádministrativas, y porque son sus negocios, además, que especialmente los moradores que tiénén recursos, abandonen sus barrios tradicionales y se conviertan en los nuevos vecinos de las ciudadelas amuralladas. Se hace indispensable, por tanto, que se cambien las ordenanzas municipales para que se construya en los barrios tradicionañes en forma horizontal para dar cabida a la población en crecimiento. Que se pueda remodelar las casas antiguas, y se los atiendá con servicios basicos, para que se motiven a seguir sienďo parte de los barrios en donde nacieron y se criaron.

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