GUAYAQUILEÑIZAR GUAYAQUIL

TURISMO EN GUAYAQUIL: QUE NUESTRA MEGADIVERSIDAD SEA UNA GRAN OPORTUNIDAD

Guayaquil, 27 de marzo de 2015.-

La prensa local trae la noticia que la Municipalidad de Guayaquil ha enviado a la SENPLADES –organismo encargado de estudiar la realidad nacional y elaborar y evaluar el PLAN DE BUEN VIVIR, con objetivos específicos, estrategias, políticas-  su  plan de desarrollo urbano que tiene como objetivo principal, el que Guayaquil sea un destino turístico para nacionales y extranjeros.

Me parece sumamente importante esta decisión del Cabildo guayaquileño a pesar que los ciudadanos no hayamos participado en la deliberación que concluyó en esta determinación.  Ahora nos toca a todos quienes vivimos en Guayaquil, aportar para que se logren los objetivos y metas que se han propuesto el Alcalde y los ediles porteños porque para que Guayaquil sea un destino turístico apetecido por nacionales y extranjeros, falta mucho por hacer, a pesar de la belleza de los parques lineales junto al Rio y al Estero, las Peñas,  el Cerro Santana y nuestra bella plaza cívica.

Se debe empezar por reconocernos y aceptarnos como la ciudad que somos.  Esta ciudad tiene una megadiversidad humana que hace imposible plantear una visión única y se hace necesario un gran trabajo de inclusión pensando en que esta realidad, en lugar de ser un detrimento constituye una riqueza que hay que aprovecharla.  Guayaquil es la ciudad que mayor migración recibe desde los distintos lugares de la Patria, que vienen a esta “Casa Grande” en busca de buen vivir.  Se hace pues urgente, reconocer esa diversidad, analizarla y convertir esto que podría ser un problema, en una oportunidad.  Para ello, habría que hablar de estrategias para guayaquileñizar  Guayaquil y  para dar paso a  una nueva organización territorial que permita desconcentrar los servicios públicos en la urbe.  No se puede dar voz exclusivamente a organizaciones en las que sólo activan representantes de las élites sociales y económicas de la ciudad sino que hay que poner mucha atención a las nuevas voces que hablan desde los gremios, desde los territorios parroquiales y barriales, desde sus ancestros provinciales y étnicos.

Guayaquil, entre sus ventajas comparativas, tiene la de ser “ciudad del Río y del Estero” , de tener “un sol domiciliado que amanece sonriendo en el primero y anochece soñando en El Salado”.  No estamos aprovechando lo suficiente esta bendición de la naturaleza que el poeta describió refiriéndose a nuestra ciudad: “El Guayas eres tú dándote a mundo y el mundo es el Salado que te abraza” como anticipándose a la decisión municipal.  A pesar de los modernos malecones, no somos una ciudad que interactúa con el Guayas ni con el Salado, salvo los niños de un sector de la Isla Trinitaria y del Guasmo Sur.  Por ejemplo, recorrer los vericuetos del Salado apreciando los maravillosos mangles y la fauna de este hábitat único, sólo es privilegio de los recolectores de cangrejos y de unas pocas decenas de propietarios de embarcaciones de clubes privados.  Recuerdo de niña ver  el Salado, desde el Puente 5 de Junio a Urdesa, poblarse de botes con jóvenes universitarios y sus novias, remando y riendo, cosa que ya no se ve.  Mis padres me contaban que toda la juventud de su época, se reunía para participar en los bailes campales al pie del Salado.  En consecuencia, la principal preocupación sería enfrentar el deterioro ambiental de nuestro bello Rio Guayas y de nuestro Estero Salado y promover emprendimientos particulares que permitan disfrutar de estos bellos regalos que Dios nos ha dado a los guayaquileños.  Tomemos conciencia que el Río Guayas es el río más grande e importante de toda la cuenca del Pacífico desde Alaska hasta Chile, que se origina en los deshielos de los Andes, que nos provee de agua potable a millones de personas, sus aguas fertilizan enormes territorios de Guayas, Santa Elena y Manabí, que con sus aguas represadas tenemos en El Empalme el lago artificial más grande de América del Sur y aquí en Guayaquil, el bello Lago Chongón. Tomemos conciencia que el Estero Salado es parte del Océano Pacífico y debemos esforzarnos para mantenerlos limpio.

En Guayaquil nace la Cordillera de Chongón Colonche, que alberga fauna y flora muy peculiares del bosque tropical seco, en grave peligro de extinción.  En pleno ombligo de Guayaquil, tenemos un Bosque Protector de 300 há el cual sólo es visitado por un grupo de ciudadanos que viven en la Ciudadela El Paraíso quienes lo cuidan a pesar de las adversidades que enfrentan.   A vista y paciencia de los guayaquileños se ve cómo el cemento gana terreno a los Ceibos, Guayacanes, Laureles, Ebano, Porotillos, Bototillos, Guasmos, Saibas, Ciruelos, Guasangos, Palo Santo, Samán, Pechiches, Algarrobos, y otras especies. En la vía a la Costa, se siguen carcomiendo los cerros de esta cordillera que, cuando se entra a Guayaquil desde la Península, da realmente dolor.  Las nuevas ciudadelas Vía a la Costa, con autorización municipal, han arrasado con la flora del lugar y, en lugar de utilizar las bellas especies del bosque tropical seco para áreas verdes y caminería, ponen solamente palmas, cambiando radicalmente el paisaje que nos podría convertir en una ciudad especial, peculiar, diferente, digna de visitarla.  Habría que proteger el Bosque Paraíso, reforestar las áreas que han sido asoladas por incendios, determinar ordenanzas para detener las invasiones y para proteger el ambiente en las zonas donde se desarrollan las nuevas urbanizaciones. Este bosque podría servir para desarrollar proyectos turísticos de senderismo, avistamiento de aves, promoción de nuestros valores ancestrales y de nuestras culturas ancestrales que se desarrollaron en este hábitat.

La cultura urbana de Guayaquil es muy rica y variada; para potenciar sus cualidades en beneficio propio y de un turismo nacional e internacional no hay que perseguir ni anular a aquellas de quienes en Guayaquil tratan de recrear la cultura de sus pueblos originarios. Podríamos alentar a música, gastronomía, bailes, tradiciones, leyendas diversas en los diversos barrios, lo que serviría también para alentar la economía de los porteños.

Guayaquil es una ciudad de vieja tradición de artesanos y de muchos emprendimientos individuales de servicios y debería  exigir políticas públicas a favor de estos sectores que están desfalleciendo ante nuestros impávidos ojos. Esta peculiaridad de nuestra ciudad, permitiría convertirse en un polo de atracción donde los turistas pueden encontrar servicios eficientes, de calidad, con creatividad y más baratos que en sus países de origen. Por ejemplo, hay gente que viaja especialmente para obtener trajes a la medida, utensilios especiales, etc.  También la promoción de ciertos servicios profesionales, como odontología con todas sus ramas, cirugías específicas, etc.

Un destino turístico, debe mostrar a propios y visitantes, que es una ciudad que le importa la gente, que se preocupa por su bienestar.  Guayaquil necesita tener más políticas públicas en las áreas sociales puesto que no hay suficiente protección de los derechos de los sectores poblacionales más vulnerables, tales como niños, adolescentes, personas de la tercera edad, mujeres maltratadas.

Y un final reiterativo, sería la propuesta de convertir a Guayaquil en un Distrito Metropolitano para que sean parte del gran Guayaquil, Samborondón, Durán y Playas, y hacer así un uso eficiente del territorio para potenciar el turismo de playa, el turismo ecológico, el turismo de leyendas y tradiciones, el turismo de haciendas.

Por último, la infantil pelea entre el Presidente de la República y el Alcalde de la ciudad- que para muchos sirve para que ambos se esfuercen en hacer obras para la ciudad- debe servir para lograr que los ardores de ambos gobiernos potencien las soluciones a estos y otros muchos otros problemas que la ciudad no los va a resolver si se insiste en la pelea.  No es una cuestión de muñequeo y de fuerza para confrontar, es cuestión de unirse para que Guayaquil logre sus objetivos planificados.

2 Replies to “GUAYAQUILEÑIZAR GUAYAQUIL”

  1. Me gusta todo el enfoque planteado Econ. Cecilia

    , talvez agregaria la nececidad de ya no realizar la llamada Regeneración Urbana sino , entrar a la etapa de Reformas Urbanas, teniendo como objetivos princiales:
    – La movilidad urbana, desarrollando conecciones Norte-Sur, Este-Oeste, etc.
    – Desarrollar areas de esparcimiento y reunlónes barriales al estilo de Plazas Públicas, que integren el intercambio a nivel, popular y artesanal.
    – Cambiar el enfoque del servicio de policia metropolitana a Agencia de Servicios Metropolitanos.

    Bien, son temas que articulados a su vision de guayaquileñizar a Guayaquil , en mi opinion completaria un desarrollo integral a ser desarrollado por varias generaciones , empezando con Ud., con una vision de Reforma, Modernismo e integración , al mejor estilo del pensamiento Liberal de Alfaro .

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