Leonor Prieto: sus amores están dispersos por el mundo

LEONOR EUGENIA PRIETO CALDERON

PASAJEÑA VIAJERA DEL MUNDO

 

Doña Leonor Eugenia  Prieto Calderón, nació en Pasaje, el 19 de diciembre del año 1931  Fue la cuarta hija de don Aurelio Prieto Muelas y de doña Rosa Avelina Calderón Pérez. Su primera infancia fue muy feliz, hasta los 8 años en que junto con su madre y sus hermanos, Rosita, Aurelio, José Francisco y Bolívar, tuvo que huir a Guayaquil,  a pie, en mula y en lancha, a consecuencia de la invasión peruana.

Son muy vívidas las memorias de cómo su mamá las escondió a ella y a su hermana mayor, Rosita, en el ático de la casa cuando pasaban los soldados; cómo las pertenencias familiares fueron enterradas bajo el gallinero pero al regreso, no encontraron ni una escoba; cómo –aterrada- tuvo que cruzar ríos  sobre una mula; cómo en la hora de descanso –cuando lograban captar las ondas de alguna radio- su hermana ponía en fila a los niños para bailar la conga; cómo cruzaron el Estrecho de Jambelí de noche –para que los barcos peruanos no los vieran- en una pequeña lancha. Recuerda lo difícil que fue vivir como refugiados en Guayaquil y cómo desde entonces estudió en la ciudad, lejos de sus padres, quienes después de la invasión se instalaron en Buenavista, parroquia de Pasaje, para empezar una nueva vida pues volver a su casa saqueada de Pasaje les daba mucho dolor.

Dos instituciones que tenían edificaciones magníficas eran el orgullo de Pasaje: la Iglesia y  el Hospital. En Pasaje hubo un incendio tremendo y desapareció la Iglesia.  Doña Leonor, quien siempre fue muy alegre y entusiasta, lideró  un grupo de jóvenes damas de las familias Prieto Calderón, Barriga Toral, Barriga Vallejo, Mena Vallejo, García Vallejo, Fadul Vallejo, hicieron verbenas, festivales, bailes que lograron recolectar dinero suficiente para empezar la edificación de la nueva Iglesia y ayudar al Hospital. Son recuerdos felices del entusiasmo y civismo por las causas de la comunidad, inspirada por su padre don Aurelio Prieto Muelas quien varias veces presidió el Concejo Cantonal de Pasaje y la dulzura de corazón de su madre, doña Rosa Avelina Calderón Pérez. La popularidad de Leonor, hizo que en el pueblo se la elija como Reina de Carnaval.

En Guayaquil, además de graduarse en el Colegio Americano, doña Leonor había estudiado danzas españolas y ballet, en la primera escuela de la Casa de la Cultura y luego formó parte de la escuela de Ingrid Bruckman.  Deseosa de trasmitir sus conocimientos, fundó en Machala, con el apoyo y cooperación de su madre,  en la casa de su amiga Marta Laniado,  la primera escuela de baile, donde Leonor ra la directora, la maestra, la secretaria; impartía danzas españolas  y jazz;  organizó varias presentaciones públicas en las que se lucían damitas de la sociedad machaleña y pasajeña. Recordando esos días dice con picardía: Éramos internacionales! Bailamos en Machala, Pasaje y Santa Rosa!

Cuenta doña Leonor que en la casa de Buenavista, en una cocina enorme reinaba doña Nativa, una mujer fuerte, de un gran corazón, que a sabiendas que su presa preferida cuando se preparaban pollos o gallinas eran las alas, ella se la guardaba y le decía, hijita, tu vas a volar lejos, los que comen alas, vuelan lejos.

Doña Nativa fue profeta, dice.  -Cuando terminé mis estudios secundarios, mis padres me mandaron a los Estados Unidos, Mississipi, para mejorar mis conocimientos de inglés y secretariado.  Me enrolé en el Club Internacional donde jóvenes de todas las naciones que estudiaban en la universidad, se reunían para forjar amistades. Allí conocí a un joven noruego, tímido, que se acercó fascinado porque me veía bailar de una forma tan diferente a la de los fríos escandinavos – y a mí, en cambio- dice- me llamaba la atención este noruego que bailaba tan bien el tango.- Esa amistad se convirtió en amor.- Decidimos casarnos.- El viajó a Buenvista y se enamoró más de mí, de mi familia y de mi tierra.  Nos casamos en Buenavista, en la vieja Iglesia, en la casa de mis padres que aún está allí, grande y hermosa, donde vive mi hermano Bolívar Prieto con sus hijas y nieto- relata doña Leonor.

  • ¿Recuerda su boda en Buenavista?

– Fue todo un acontecimiento puesto que –a la antigua usanza- salimos de mi casa como en procesión hasta la Iglesia, los novios, la corte y toda la familia como también los invitados y los curiosos del pueblo que querían conocer al gringo tan blanco que se casaba conmigo. Alguien inventó una copla: “Una negra se casó con un blanco colorín y los hijitos salieron del color del aserrín.”-  Ríe doña Leonor.

– ¿Y quién era este noruego que conquistó su corazón?

Oisten Bergh, mi marido, era funcionario del consulado de Noruega en Nuevo Orleans, donde vivimos algún tiempo.- Luego lo nombraron cónsul general en San Francisco, California.- Después ejerció las funciones de Cónsul General en Manila,  Sicilia,  Bruselas, Amsterdam, Madrid.  También estuvimos viviendo muchos años en Noruega, donde mi marido era funcionario de Cancillería.- A é le encantaba el Ecuador y más aún Buenavista y la provincia de El Oro. La vida de un cónsul es muy agitada pero yo era feliz porque mientras él ejercía sus funciones, yo me consideraba a mí mismo, la embajadora del Ecuador y difundía nuestra cultura y ayudaba a los ecuatorianos que se encontraban en nuestro camino.

– ¿Cuántos hijos tiene y dónde se criaron?

Tengo tres hijos: Anita, Marius, Rosita. Mis hijos estudiaron en todos lados y aprendieron bien  noruego, inglés y español. Fueron a la Universidad en Noruega donde todos obtuvieron títulos profesionales.

En la actualidad, mi hija Anita está casada con Johan Vibe, quien es el Embajador de Noruega en Madrid; ellos antes estuvieron con funciones de embajador en La Habana y en San José de Costa Rica como también mi yerno. Fue el segundo de abordo en la embajada noruega en Washington.- Eso significa, que he vivido en esos países algún tiempo, ayudando a mi hija que es madre de seis hijos. Mi hija Rosita, está casada con Olav Lundstol, representante de gobierno noruego para la Coperación Económica y han estado en misión en Mexico, Malasia, Sambia, Tanzania, Brasilia, lo que me ha permitido conocer las culturas de esos países cuando los visitaba por varios meses. Junie Marie,

Mi hijo Marius vivió en Uruguay por un corto tiempo y luego siempre ha vivido en Oslo.

– ¿Y sus nietos?

Tengo diez nietos y en la actualidad Cristina estudia en Turquí, Karina y  Roxana estudian en Noruega, Cristopher estudia en Canadá, Cecilia estudia en Londres, Michael estudia en Madrid, Juni y Mateo estudian en Brasil , Nicolás ejerce el periodismo deportivo en Oslo y Nathalí es funcionaria de cancillería en Brasilia.- Como ve, tengo todos mis amores dispersos por el mundo.

 

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