ECUADOR NO HA CUMPLIDO LOS COMPROMISOS PARA LOGRAR LA EQUIDAD DE GÉNERO EN RELACIÓN A LA VIOLENCIA

TODAVÍA NO SE HAN CUMPLIDO LOS COMPROMISOS DE HACE 20 AÑOS

Guayaquil, noviembre de 2014

Cada año, los 19 de noviembre, en el mundo entero se reflexiona sobre cómo las mujeres, las niñas, las adolescentes, sufren de violencia.  Pero parece que la indignación y comentarios que se enuncian en el DIA INTERNACIONAL CONTRA LA NO VIOLENCIA, no se convierten en acciones y compromisos para erradicar la violencia contra las mujeres.

Las estadísticas del mundo dicen que una de cada tres mujeres ha experimentado violencia física, sicológica o sexual en algún momento de su vida!

Lo más penoso es que esa violencia es infringida, casi siempre, por alguna persona en quien la mujer confía, pues se produce al interior de sus casas, por sus parejas, por sus familiares, por sus maestros, por sus jefes.

En el año 2012, de todas las mujeres que fueron asesinadas, la mitad murió en manos de su pareja o de un miembro de su familia. ¡En manos de quienes ellas amaban y confiaban!

Por iniciativa de las mujeres del mundo, en 1995 las Naciones Unidas convocaron a una reunión en Beiging sólo para analizar la situación de los derechos humanos de las mujeres en el mundo. “Los derechos humanos no son humanos sin las mujeres”  se dijo y se lo entendió. Se armó una plataforma de acción para que los gobiernos de todos los países miembros de la ONU –que son 189-  la pongan en práctica y así luchar para erradicar la violencia a las mujeres, la exclusión social, económica y política del que eran víctimas.

Esta decisión infundió valor y decisión en muchas mujeres del planeta quienes se empoderaron de la plataforma de Beiging para exigir cambios de actitud de la sociedad respecto a los derechos de las mujeres, equidad de género en las decisiones de políticas públicas.

En el Ecuador, esta lucha incluía, cambios legales para la equidad de género en los ámbitos civiles, penales, societarios, comerciales; servicios especializados para atender los peculiares problemas de salud que afectan a las mujeres; estrategias educativas, sociales, políticas y legales para la prevención de la violencia intrafamiliar y violencia en general contra mujeres; servicios especializados para las mujeres víctimas de violencia, tales como asesoramiento legal, consejería familiar, protección familiar, acceso a la justicia; estadísticas diferenciadas por género respecto a muchas variables que permitan visibilizar la inequidad y la exclusión de mujeres así como sus preferencias y aspiraciones; cuentas nacionales para evidenciar el aporte productivo de mujeres; implementación de acciones de exclusión positiva  en relación al acceso a los medios de producción; exclusión positiva en relación al acceso a la administración pública y a los puestos políticos de representación ciudadana;  ayuda y soporte a organizaciones de mujeres en los diferentes ámbitos.

Para llevar a cabo tan ambicioso proyecto, fue necesario que en esta lucha se incorporen hombres que también estaban de acuerdo contra la violencia y exclusión y que estuvieron dispuestos a liderar y apoyar los cambios planteados.

A los veinte años de aquella Declaración de Beijing, veamos qué cambios positivos se han hecho a favor de la inclusión equitativa de las mujeres en todos los ámbitos del convivir nacional.  En primer lugar, la Constitución de 1998 así como la Constitución de Montecristi, recogieron los planteamientos de Beiging. En la de 1998, por primera vez se hizo evidente la necesidad de dedicar a la mujer algunos párrafos de la Constitución. En la segunda, los temas de equidad de género fueron un eje transversal de la misma.

En el campo político, es menester señalar que las mujeres ecuatorianos fueron las primeras en América que tuvieron el derecho al voto, esto es, a elegir y a ser elegidas, pues así lo consagró la revolución Alfarista en la Constitución de 1906.  El General Eloy Alfaro, impulsó la participación de la mujer en la vida pública, al crear puestos de trabajo en las nuevas instituciones públicas que creó: los Correos Nacionales, el Telégrafo Nacional.  Sin embargo, este derecho se ejerció por primera vez en 1924 cuando la Dra. Matilde Hidalgo de Procel exigió que se le permita votar; pocos años después, esta misma ciudadana, fue la primera mujer que se candidatizó a un puesto de representación popular: concejal de Machala.  Desde entonces, el voto de la mujer era facultativo hasta 1964 que se convirtió en obligatorio lo que permitió una mayor participación política de las mujeres en los procesos de elecciones.  El Congreso del año 2000 aprobó reformas a la Ley de Elecciones y a la Ley de Partidos, que obligaban que en las listas pluripersonales, haya un porcentaje de 10% de mujeres que subiría en un 5% cada nueva elección  hasta llegar al 50% y que, además, los puestos sean alternados y secuenciales. Desde mi punto de vista, esta ley creó una revolución en los partidos políticos quienes no estuvieron de acuerdo -especialmente los más grandes- pero, la ley es la ley y, desde entonces, se incrementó notablemente la participación de mujeres en las elecciones de los gobiernos seccionales y en el Parlamento Nacional, a tal punto que hoy ya no hay necesidad de esa ley y tenemos las instancias políticas compartidas hombres y mujeres.

En el campo civil, en  el Congreso de 1988 se reformó el Código Civil, bajo el liderazgo del Dr. Carlos Feraud Blum y de las tres mujeres que estuvimos en el parlamento. Cambios tales como que la mujer casada administre sus propios bienes, que la mujer no deba obediencia al marido sino que ambos decidan en común, que el régimen de administración de la sociedad conyugal se regule de mutuo acuerdo en cualquier momento del matrimonio, que la mujer no pierda la custodia de sus hijos si su domicilio es otro diferente al del marido; que la mujer tenga derecho a gananciales cuando se termina la sociedad conyugal.

En el campo penal, las reformas vinieron más tarde. Me tocó también participar del Congreso en el cual se reformó el Código Penal, para que el adulterio se considere igual para el hombre como para la mujer y que no genere cargos penales; que el derecho a la vida se considere por encima al derecho al buen nombre, para que los asesinatos de mujeres en manos de maridos o padres que se consideraban “agraviados” no se considere una excusa; y una serie de reformas en relación a los delitos sexuales y el tratamiento de víctimas.

En el campo del comercio, se cambió el Código del Comercio para que las mujeres casadas puedan ejercer el comercio sin permiso del marido y participen de cualquier actividad económica comercial sin restricciones.

Se hizo la ley contra la violencia a la mujer y la familia, que introdujo cambios tales: definir la violencia e incorporar la sicológica y sexual; establecer que no había  fuero por ninguna causa; definir la violencia sin importar si se esgrimía de palabra, de obra u omisión; otorgar medidas de protección inmediatas; sancionar sin tomar en cuenta el grado de invalidez que producía la lesión.

En el área de salud, se aprobó la Ley de Maternidad Gratuita y Atención a la Infancia mediante la cual se incorporaba a la gratuidad los cuidados prenatales de la mujer, del parto y post parto así como ETS.

Se introdujeron mejoras en el Código del Trabajo para equiparar los derechos de la mujer y se ampliaron los beneficios de la maternidad.

Durante el gobierno del Presidente Correa, en aplicación de la nueva Constitución y de los cambios generados en parlamentos anteriores, se han hecho grandes progresos en relación a la equidad de género, en los campos social, económico, político, administrativo.  En el nuevo Código Penal, se introdujo el feminicidio pero, desde mi visión, se debilitaron las normas para la prevención de la violencia  contra la mujer y, las medidas de protección a las víctimas de violencia, no tienen procedimientos adecuados.  Se mantiene un alto grado de impunidad y las mujeres no quieren denunciar porque no hay estrategias ni recursos para proveer servicios efectivos de calidad para las víctimas y su familia. No hay programas diferenciados para salud de mujeres, especialmente de la tercera edad, la mayoría de mujeres está desprovista de seguridad social, hay discrímenes laborales.

En 2015 serán 20 años desde Beiging y los gobiernos tendrán que rendir cuenta de cuánto han avanzado para crear una sociedad en la que todas las mujeres y las niñas pueden ejercer sus libertades y opciones, y hacer realidad todos sus derechos, como el de vivir sin violencia, asistir a la escuela, participar en las decisiones y tener igual remuneración por igual trabajo. Se les pedirá cuentas sobre los siguientes temas: la mujer y el medio ambiente, la mujer en el ejercicio del poder, la niña, la mujer y la economía, la mujer y la pobreza, educación y capacitación, mujer y salud, mujer y medios de difusión, mujer y conflictos armados.

“Aun así, la Plataforma de Acción imaginó la igualdad de género en todas las dimensiones de la vida, pero ningún país ha logrado completar ese programa. Las mujeres ganan menos que los hombres y es más probable que trabajen en empleos de baja calidad. La tercera parte de ellas sufre violencia física o sexual en el transcurso de su vida. Las brechas en los derechos reproductivos y la atención de salud causan la muerte de 800 mujeres al dar a luz cada día.

El 20º aniversario de Beijing ofrece nuevas oportunidades de renovar vínculos, revitalizar los compromisos, fortalecer la voluntad política y movilizar al público. Todos tenemos una función que desempeñar, y es para el bien común. Cada vez hay más pruebas de que el empoderamiento de las mujeres empodera a la humanidad. Por ejemplo, las economías crecen más rápidamente, y las familias son más saludables y están mejor educadas.” (ONU MUJERES)

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