DENUNCIA VENTA DEL ORO FÍSICO DE LA RESERVA DEL BANCO CENTRAL

12 de marzo de 2016 ·

VENTA DEL ORO FÍSICO DE LA RESERVA MONETARIA INTERNACIONAL
Era mayo de 1972. Desde febrero gobernaba la dictadura militar de Guillermo Rodríguez Lara que había derrocado la dictadura civil de José María Velasco Ibarra. El gobierno, que se hacía llamar “nacionalista y revolucionario”, aún no recibía las gigantezcas inyecciones que meses más tarde le traería el llamado ‘boom’ petrolero y las arcas públicas estaban vacías.

Por aquellos días el país debía cancelar una deuda al Fondo Monetario Internacional y el pago debía hacerse en dinero o en oro. Como el país sufría de una iliquidez angustiante, la Junta Monetaria de entonces resolvió hacer el abono con oro de las reservas del BCE. Nueve o 10 meses más tarde, cuando empezaron a fluir los petrodólares, el acucioso y fogoso político guayaquileño Abdón Calderón Muñoz se percataba, al ver el boletín del Banco Central, que las reservas de oro se habían reducido.

Calderón Muñoz hace la averiguación, se percata de que ese oro había sido vendido y lanza la denuncia. Según él, el oro se había negociado a precio de mercado cuando la tendencia era al alza. Escándalo.

La denuncia de Abdón Calderón prendió como fuego en pasto seco y el gobierno militar sintió el efecto de las acusaciones. A un gobierno que se jactaba ser nacionalista y anti imperialista, la acusación de vender el patrimonio nacional no le venía nada bien. Apresar a Calderón Muñoz y confinarlo en un cuartel ubicado en la Amazonía no fue la solución, pues la prensa y la gente seguían hablando del tema.

Cecilia Calderón de Castro, hija de Abdón Calderón, recuerda esos días entre los más duros de su vida. Su madre había muerto meses antes y el confinamiento de su padre en la Amazonía le obligó a ella, que apenas era estudiante universitaria, a hacerse cargo de sus hermanos.

Ocho años más tarde, Calderón Muñoz fue asesinado a balazos en un crimen que luego se supo había sido ordenado por el Ministro de Gobierno del Triunvirato Militar que sucedió a Rodríguez Lara.

El 7 de noviembre de 1973 el escándalo sobre la venta del oro finalizó con la salida de la Gerencia del Banco Central del hombre que había firmado la orden para la venta del oro: Eduardo Larrea Stacey.

En una nota publicada en EL COMERCIO el viernes 9 de noviembre de 1973, Larrea Stacey decía que la Junta le aceptó la renuncia considerando que podía haber tomado otras medidas. Esa misma nota asegura que la decisión la tomó la Junta mientras Larrea estaba de viaje, pues días antes había estado en África en una reunión del FMI.

Casi 51 años más tarde, Gonzalo Ortiz Crespo, entonces pro secretario de la Junta Monetaria, sostiene que la decisión de la Junta Monetaria de aceptar la renuncia de Larrea se debió a que el Gobierno quería deshacerse de él por el daño que le estaba haciendo el escándalo, aún cuando se sabía que la decisión había sido correcta tomando en cuenta que no había alternativa. Además que la decisión había sido aprobada por la propia Junta.

Calderón Muñoz (izq) hizo conocer la polémica transacción con el oro. Larrea Stacey (der) fue el funcionario que firmó el documento de la venta de oro.
Larrea Stacey había entregado la renuncia junto a un informe de la venta del oro y se retiró a una sala contigua a esperar la resolución de la Junta. “Él estaba seguro de que no le iban a aceptar la renuncia. Pero cuál fue mi sorpresa cuando la directiva de la Junta me dice vaya y dígale a Larrea que se puede ir a la casa”, recuerda Ortiz, para quien ese fue “uno de los momentos más duros de mi vida”. Para Ortiz, el escándalo se amplificó, sobre todo, porque en el Ecuador, como en todo lado, existe “el mito del oro” Tomado de Diario El Comercio.

 

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