DESATINADA DECLARACIÓN DEL PRESIDENTE CORREA EN RELACIÓN A LAS EMPRESAS FAMILIARES EN EL ECUADOR

EMPRESAS FAMILIARES

Guayaquil, 9 de Junio de 2015.-

Durante estos años, el gobierno nacional ha hecho esfuerzos muy grandes para fomentar emprendimientos en el Ecuador: Reforma universitaria para impulsar la investigación; reforma educativa para que los jóvenes sean emprendedores que creen trabajo y que no busquen empleo; construcción de importante infraestructura productiva; programas especiales del MAGAP para impulsar las empresas en el agro;  impulso a las exportaciones a través de procesos de agregación de valor; créditos del Banco de Fomento 5 5 5 y otros para que emprendan también los de menores recursos de la sociedad.   Todo este apoyo al emprendimiento, se ha dirigido a microempresas, pequeñas, y medianas empresas, básicamente empresas familiares.

El Código de la Producción, que establece políticas económicas para incentivar la creación de nuevos e innovadores emprendimientos, no distingue si las empresas son familiares o si tienen una estructura accionaria pública como para cotizar las acciones en bolsa.  Así también, los créditos otorgados a través de la banca pública, la construcción de infraestructura productiva, la formalización de los negocios informales, estaban destinados a fomentar la producción, el empleo, a sabiendas que los nuevos y la mayoría de los existentes emprendimientos, eran todos familiares.

Por ello, resulta totalmente desacertada la declaración del Presidente Correa de que buscará terminar con las empresas que tienen una estructura administrativa familiar, a pesar que él mismo sostiene que estas empresas constituyen el 80% de las empresas en el Ecuador.

El Vicepresidente de la República, a nombre del gobierno del Ecuador, para promover el  cambio de matriz productiva, realiza periplos visitando toda suerte de empresas, casi todas familiares,  incentivando a sus promotores para que inicien procesos de agregación de valor, sin cuestionar jamás su estructura administrativa.

Las empresas familiares son el modelo de organización económica más viejo y común.  La mayoría de las empresas alrededor del mundo son consideradas empresas familiares.

El Art. 319 de la Constitución que corresponde al Capítulo TRABAJO Y PRODUCIÓN y norma las formas de organización de la producción y su gestión, reconoce como una forma de organización de la producción en la economía, las empresas familiares, domésticas, asociativas. En consecuencia, resulta ilógico anunciar que se va a destruir la estructura de las empresas familiares porque sería irse contra un reconocimiento expreso de la constitución y los objetivos sociales y económicos establecidos en el Plan del Buen Vivir

Ese mismo artículo constitucional dispone que “El Estado promoverá las formas de producción que aseguren el buen vivir de la población…” Y, las empresas familiares, son básicamente emprendimientos que, además de regirse por las normas empresariales,  priman en ellas valores familiares que aseguran el buen vivir. Si esas empresas cumplen las normas laborales, tributarias, societarias, comerciales, civiles, ambientales y con los derechos del consumidor y son socialmente responsables, qué daño le hacen al país?  Si estas empresas ayudan a satisfacer la demanda interna especialmente para garantizar a soberanía alimentaria y muchas de ellas, además, garantizan la participación del Ecuador en el contexto internacional. ¿Por qué, combatirlas?

Combatir a las empresas familiares o desincentivar a las familias a formar empresas, resultaría un contrasentido con los objetivos y políticas establecidas en el Plan Nacional del Buen Vivir.

Otro punto que hay que tomar en consideración es que, si se obliga por ley que parte de las acciones de una empresa se vendan a terceros no relacionados con los accionistas que son entre sí familiares, esos terceros no estarán muy animados a adquirirlas puesto que no tendrán absolutamente ninguna injerencia en la administración de la empresa.   La experiencia lo dice puesto que, desde hace muchísimos años atrás, existe la posibilidad legal de que las utilidades de las empresas sean pagadas a los trabajadores en acciones pero,  son muy pocos trabajadores los que aceptan que sus utilidades, sus patrones se las entreguen en acciones: prefieren recibirlas en dinero en efectivo.

Si el Presidente quiere que haya menos empresas familiares, lo que se podría hacer es incentivar a que las empresas familiares crezcan y puedan abrirse al mercado para cotizar acciones en bolsa, para lo cual habría que analizar y evaluar por qué la Ley de Mercado de Valores no ha tenido una incidencia positiva más fuerte en el Ecuador.

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